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  • Foto del escritorSanta Cruz Nuestro Lugar

20 años después en Río Gallegos: “Como han crecido los árboles que regué por años”

Este artículo podría ser una “No noticia”, expresión que habla de hechos que difícilmente formen parte de la agenda mediática tradicional. Lionel partió de Río Gallegos en 2002, hace unas semanas volvió y así encontró nuestro lugar:No sabes cómo extraño los vientos, escarchas y esas nubes tan especiales”.

Él es un hombre que lleva sus años encima y peina muchas canas, una persona que hace un par de años colaboró con una campaña solidaria haciendo un giro de dinero desde Vallenar, ciudad en la que vive del Norte Chico del país hermano Chile, en la Región de Atacama. En esa oportunidad contó sobre su vida en Río Gallegos en algunos mensajes que en primera persona dan vida a este artículo con tintes nostálgicos y las impresiones de la vuelta al lugar después de más de 20 años.


“Tengo gratos recuerdos y familiares allá, viví en Rio Gallegos desde 1983 a 2002. Trabaje en la Fiat de Sarmiento 237 cuando era de J. Arguelles y Cía. y después con Daniel Picardi (QEPD). Cuando en 2002 se cae la economía, tuve que volver a mis pagos a generar recursos para que mis hijas-os terminaran la facultad.

No sabes cómo extraño los vientos, escarchas y esas nubes tan especiales de la Patagonia. Viví los días de la gran nevada (27-07-95), una gran experiencia. Deje muchos queridos amigos y conocidos, soy un agradecido de la vida y de los años que pase en allá” contaba en diciembre de 2021.


Ayer nuevamente con esa posibilidad que brindan las redes sociales, Lionel volvió a escribir “Hace dos semanas estuve por Rio Gallegos, arreglé temas legales pendientes, visité familiares y amigos, pero anduve a las corridas por lo que no pude contactarte. Encontré la ciudad muy cambiada positivamente, el Barrio San Benito increíble cómo ha crecido, la Zona Franca y varios otros lugares están hermosos, como han crecido los árboles que regué por años en calle Sarmiento y en general en todas las calles, se ven grandes y con el color del otoño hermosos. Me sentí muy grato caminar sus calles y recordar tiempos pasados”.


Así en primera persona concluyen los mensajes de un hombre que aunque tuvo que irse dejó parte de sus afectos y su corazón en nuestro lugar, un artículo que invita a repensar el arraigo y la mirada sobre lo propio que quizás con un poco más de afecto nos lleve a valorarlo porque en definitiva: sólo se ama lo que se conoce…

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