Encuentran en la Patagonia al dinosaurio más pequeño de la prehistoria
- Santa Cruz Nuestro Lugar

- hace 1 día
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En la tierra donde todo es descomunal —sí, esa misma donde caminaba el mastodonte Patagotitan mayorum como si fuera el dueño del barrio— la ciencia acaba de meter un plot twist digno de serie: encontraron a uno de los dinosaurios más chiquitos del mundo. Y no, no es joda.

El protagonista de esta historia se llama Alnashetri cerropoliciensis, aunque en criollo le podés decir “patas flacas” y listo. Medía apenas 70 centímetros, pesaba menos que un pollo de supermercado y corría por las dunas patagónicas hace unos 95 millones de años como si lo estuvieran persiguiendo los acreedores.
Mientras el imaginario colectivo sigue cebado con dinosaurios tamaño edificio —tipo “14 elefantes africanos apilados” —, en la zona de La Buitrera, en Río Negro, aparece este bicho diminuto a poner orden: no todo era músculo, también había velocidad, picardía y supervivencia fina.
Este mini depredador era más parecido a un correcaminos que a un T-Rex. Cola larguísima, cuerpo liviano y una misión clara: salir a buscar lagartijas, serpientes o algún mamífero distraído. Nada de hormiguitas gourmet, eh. Este no era delicado.
La historia del descubrimiento tiene más vueltas que trámite municipal. En 2004 encontraron unas patas sueltas —literal, un teaser— que no decían mucho. Diez años después, cuando ya nadie apostaba un peso, apareció el esqueleto completo, articulado y con todos los chiches: cráneo, dedos, cola… una joyita.
Era una hembra adulta de unos 4 años. Sí, adulta. Así de mini era el asunto.
Los científicos se quedaron recalculando porque este dinosaurio no encaja en el molde típico de su familia. Tenía dientes más grandes y fuertes de lo esperado, más onda cazador que insectívoro. O sea: no era el típico flaquito débil, era el flaquito peligroso.
Algo así como ese cinco bajito que te gambetea a todo el equipo.
Aunque tenía alas, no volaba. Pero ojo: eso no significa que no tuviera todo el flow. Los investigadores creen que poseía plumas y probablemente colores llamativos. Básicamente, un showman del Cretácico.
Se lo imaginan usando la cola como los coatíes, bien arriba, para hacerse ver. Un influencer prehistórico, pero sin Instagram.
Acá viene el golpe de realidad: la famosa “era de los gigantes” no era tan así. Mientras algunos colosos como Giganotosaurus o Argentinosaurus dominaban el paisaje, había toda una fauna de bichos chicos que eran muchísimo más abundantes.
O sea, mientras el cine porno te vende épica XXL, la naturaleza te dice: “maestro, la posta estaba en la diversidad y el tamaño no importa”.
Este hallazgo no solo suma un dinosaurio simpático al álbum. Cambia el enfoque: la Patagonia no era solo un desfile de monstruos gigantes, era un ecosistema complejo donde también los “patas flacas” tenían su lugar… y bastante protagonismo.
A modo de conclusión, este humilde redactor de Santa Cruz Nuestro Lugar te aconseja que nunca subestimés al flaquito del grupo. Capaz no mide dos metros, pero te gana la carrera, te roba la escena, queda mejor en cámara y te garcha a la patrona.
Por @_fernandocabrera




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