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  • Foto del escritorFernando Cabrera

Gestión Vidal: Un Análisis a la luz del Arte de la Guerra

La estrategia militar es una danza de ilusiones. La supremacía en la guerra define el destino de los estados, implicando que la astucia es esencial para la seguridad y el bien común. En este sentido, hay un milenario tratado denominado "El Arte de la Guerra" de Sun Tzu, aunque la existencia de este autor se pierde en la bruma de la historia, sin registros fiables de su época. A pesar de ello, su sabiduría perdura, y sus máximas aún resuenan en discursos tendientes a la esfera política.




La narrativa de Sun Tzu comienza con un mito fascinante. Se decía que en toda China no había general más hábil que él, capaz de dirigir ejércitos hacia la victoria deseada. Al presentarse ante el emperador, este lo sometió a una prueba para confirmar su competencia. Lo desafió a transformar un grupo inusual en un contingente disciplinado y eficaz. En lugar de soldados, le entregó a sus concubinas, y le encomendó demostrar su maestría. Sun Tzu aceptó, organizando a las mujeres en dos batallones, con las favoritas del emperador como comandantes.

 

El desafío era sencillo: al sonar el tambor, debían girar noventa grados a la derecha. Tras la indisciplina inicial, Sun Tzu demostró que la obediencia se asegura con consecuencias severas, decapitando a las líderes rebeldes. La lección fue aprendida, y la siguiente orden se ejecutó sin vacilación.




 

Este relato -con el que no comulgo- ilustra la dinámica entre el soberano, el estratega y sus tropas, un tema recurrente en el libro. Para Sun Tzu, el comandante ideal es aquel que evita el combate, pues la verdadera victoria se forja en la planificación previa al enfrentamiento. La preparación meticulosa es la clave del triunfo. Una de sus citas más célebres, que encapsula esta filosofía, es: "El general sabio conoce al enemigo."

 

Es así que entenderse a uno mismo es la clave para la invencibilidad en innumerables conflictos. Aquel que se conoce pero ignora a su adversario obtendrá victorias y derrotas por igual. Sin embargo, quien desconoce tanto al enemigo como a sí mismo está destinado al fracaso en cada enfrentamiento. De esta manera, "El Arte de la Guerra" nos enseña que el dominio del conocimiento, tanto personal como del oponente, es vital. La victoria se cimenta en la estrategia y la anticipación.

 

El texto nos revela cinco principios críticos a considerar antes de emprender la guerra:

El Dao: La sinergia entre el líder y su gente, reflejando la importancia de la cohesión social y el apoyo popular en tiempos de guerra.

El Tian: La comprensión del 'cielo' o clima, simbolizando la importancia de la sincronización y el aprovechamiento de las condiciones ambientales.

El Di: La 'tierra' o geografía, subrayando la necesidad de utilizar el terreno estratégicamente para confundir y desorientar al enemigo.

El Jiàng: La disciplina y el mando, destacando la importancia de la adaptabilidad y la toma de decisiones audaces por parte de los líderes.

El Fa: El método que podría referirse a la moral, la logística, o la inteligencia, todos aspectos fundamentales en la estrategia militar.

Estos elementos son esenciales para la preparación y ejecución de cualquier campaña política o militar, y su relevancia trasciende el tiempo, manteniéndose aplicables en la actualidad.




 

La doctrina militar subraya la importancia de una jerarquía bien definida y la interacción entre las distintas unidades del ejército, desde los soldados individuales hasta los batallones y el liderazgo. La obediencia incondicional es valorada sobre la autonomía, ya que la unidad y cohesión son cruciales para actuar como un solo ente con un propósito común. Sun Tzu enseña que el conflicto debe evitarse siempre que sea posible, privilegiando la estrategia sobre la confrontación directa.

 

El libro "El Arte de la Guerra" aboga por una filosofía que considera la guerra como el último recurso, enfatizando tácticas como la división del enemigo y la manipulación antes de recurrir a la lucha armada. La máxima "divide y vencerás" resalta la importancia de la desunión del adversario como estrategia clave.

 

En este aspecto, Sun Tzu propone tres principios fundamentales para alcanzar la victoria:

Unidad y División: No solo se debe mantener la cohesión de las propias fuerzas, sino también buscar dividir las del enemigo.

Preparación e Improvisación: La preparación meticulosa permite la adaptabilidad en el campo de batalla, donde lo inesperado es la norma.

Vacío y Lleno: Metafóricamente, se refiere a conocer y explotar las propias fortalezas y las debilidades del enemigo.

 

Estos conceptos forman la esencia de una estrategia ganadora, donde la anticipación y la adaptabilidad son tan importantes como la fuerza y el valor.

 

Ahora bien, releyendo este libro, no me pasa desapercibida la situación política y social en Santa Cruz, bajo la gestión del gobernador Claudio Vidal, que ciertamente refleja una desconexión con los principios estratégicos delineados en "El Arte de la Guerra" de Sun Tzu. La alianza de Vidal con el presidente Milei, quien ha propuesto políticas de reducción del estado y medidas de austeridad, contrasta con la filosofía de Sun Tzu, que aboga por la unidad y la división estratégica. La falta de armonía entre el gobernador y la Administración Central podría ser vista como una falta de entendimiento del "Dao", el principio de armonía entre el líder y su gente, lo que podría llevar a conflictos sociales.

 

La coyuntura actual en Santa Cruz, bajo la administración de Claudio Vidal, se caracteriza por una serie de dificultades económicas y sociales. La provincia enfrenta un marcado detenimiento en la obra pública, una ola de despidos, reducción del tamaño del Estado, disminución de los ingresos por coparticipación federal y aumentos significativos en las tarifas de servicios públicos.  Factores estos que han creado un clima de incertidumbre y descontento entre la población.




 

En este contexto, la gestión de Vidal ha sido criticada por lo que parece ser una subestimación de la capacidad operativa de la Administración Central y una inclinación hacia el fortalecimiento del sector privado y las fuerzas coercitivas, preparándolas para posibles conflictos. Esta postura contrasta con las enseñanzas de Sun Tzu en "El Arte de la Guerra", que aconseja evitar la confrontación y buscar la victoria a través de la estrategia y el conocimiento de la naturaleza humana. En lugar de promover la división y la manipulación, que son tácticas para prevenir conflictos armados, parece que la administración actual podría estar dirigiéndose hacia una confrontación directa, lo cual va en contra de los principios estratégicos recomendados en "El arte de la guerra", que favorecen la comprensión de las causas de un conflicto y la búsqueda de soluciones estratégicas y pacíficas.

 

Finalmente, los coqueteos entre Santa Cruz y el gobierno central, exacerbados por nuestro Primer Mandatario, refleja la carencia del tercer principio de Sun Tzu: conocer tanto las propias fortalezas como las debilidades del enemigo. La falta de un enfoque preventivo y la posible provocación de conflictos sociales podrían interpretarse como una ausencia de comprensión de las dinámicas de poder y las consecuencias de las medidas tomadas, lo que históricamente se reflejó en resultados no deseados y la constante inestabilidad económica.

Por Fernando Cabrera.


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