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¿Homeschooling en Santa Cruz? ¡Naaaahhh!!!

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • hace 17 horas
  • 3 min de lectura

Che, ¿te enteraste de la última? En el Congreso ya empezó a rodar el proyecto de la "Ley de Libertad Educativa". Sí, el que metieron en comisiones y que busca, entre tanto firulete, meter de prepo el homeschooling.

Los muchachos de Capital Humano y Desregulación se miraron un video de YouTube de una familia en Texas, se re coparon y dijeron: "¡Ya fue, mandale mecha en el Río de la Plata!". Pero pará la moto... ¿de verdad se piensan que exportar el modelito yanqui a nuestra realidad es soplar y hacer botellas? Ponete a pensar un segundo, porque el rancho se está prendiendo fuego y nos quieren vender un aire acondicionado.

Para arrancar, hablemos del elefante en el bazar: los gremios. CTERA y compañía ya pusieron el grito en el cielo. Para la dirigencia sindical, que te claven que la escuela ya no es el único templo obligatorio y que la educación ahora se considere un "servicio esencial" (para cortarle las piernas a los paros) es como que les tiren un centro a la cabeza con una de plomo. El ambiente ya venía repicado con el inicio de clases y las paritarias de miseria, imaginate ahora. Los tipos ven esto como el certificado de defunción de la escuela pública y una jugada meritocrática para licuarles el poder de negociación. Si pensaban que el año legislativo iba a ser tranquilo, agarrate, porque se viene un bondi tras otro.

Pero bajemos a la tierra, o mejor dicho al sur. Vengámonos a Santa Cruz.

Acá la cosa pasa de debate de café a drama total. Los docentes santacruceños vienen recontra renegando, cobrando sueldos de malaria que no rascan ni la línea de pobreza, con un costo de vida que te arranca la cabeza (porque acá prender la calefacción y comprar un kilo de carne te sale un ojo de la cara y la mitad del otro). Venimos de años con los ciclos lectivos reventados por paros larguísimos, escuelas con los techos que se caen a pedazos y calderas que tiran la toalla en pleno invierno.

Y en medio de ese panorama, ¿cuál es la solución mágica que proponen desde un despacho en Buenos Aires? "Che, si la escuela provincial está de paro o no tiene gas, que los pibes estudien en el living de la casa" o "Hagan un modelo híbrido por Zoom". ¡Dejame de joder!

En una provincia donde muchas familias laburan los dos doce horas por día para parar la olla, plantear que los padres se conviertan en maestros particulares es vivir en una nube de úbeda. La escuela pública en Santa Cruz, con todos sus baches, es el único lugar que hoy garantiza que un pibe coma caliente, se junte con pares y tenga una oportunidad de salir adelante.

Si el Estado se corre para quedar como un simple "coordinador" que toma exámenes una vez al año, lo único que vas a lograr es profundizar la brecha. El que tiene guita le va a pagar un tutor privado al nene o lo va a mandar a una plataforma virtual con profes de Nordelta, y el pibe del barrio humilde en Río Gallegos, Caleta o Las Heras va a quedar flotando en el limbo, esperando que vuelva el gas al colegio o que al maestro le alcance el sueldo para cargar la SUBE.

En resumen: la idea de la "libertad para elegir" suena relinda para el folleto o para meter un tuit picante pulenta pulenta. Pero acá, donde las papas queman y el bolsillo aprieta, el homeschooling no es una opción de vanguardia; es, así sin vaselina, una forma elegante de tirar la toalla con la escuela pública. Si quieren arreglar la educación, amigardos libertarios, arranquen por pagarle como corresponde a los que se plantan frente al aula todos los días. Lo demás es puro chamuyo.


Llegado el cierre de esta humilde columna, el querido lector de "Santa Cruz nuestro lugar" estará pensando que para tener a las bendis estudiando en casa habría que por lo menos  intentar que tooooodo los sueldos de toooodos los sectores sean respetables.

Por @_fernandocabrera

 
 
 

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