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La verdad detrás de las “macumbas” en la Reserva Costera

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • 18 oct 2025
  • 2 Min. de lectura

El 18 de septiembre pasado, el portal Grupo Nasser tiró una nota que decía que en la Reserva Costera Urbana de Río Gallegos habían encontrado una “macumba”. Con fotos de una muñeca medio enterrada y unas piedras acomodadas en el suelo, el texto tiraba la idea de que podía ser un ritual de brujería. El título, bien de esos que buscan ruido, alcanzó para que medio Río Gallegos se escandalizara y empezaran a correr los comentarios más disparatados por las redes.

Desde Santa Cruz nuestro lugar nos picó la curiosidad y decidimos mirar el tema con otro enfoque. Armamos un copy parecido al original, a modo de experimento comunicativo, para ver cómo reaccionaba la gente ante esa galaxia inicial de sensacionalismo que tan bien manejan algunos portales cuando quieren levantar clics. Y, como era de esperar, funcionó: la publicación se viralizó al toque y un montón de usuarios dio por hecho que efectivamente se trataba de un acto de brujería.


Pero cuando nos pusimos a analizar las fotos con un poco más de calma, y hablamos con gente del ambiente artístico y ambiental, la cosa quedó bastante clara: no hay ni media prueba de que eso haya sido una macumba. Las figuras de piedras —círculos, triángulos, corazones— se parecen muchísimo más a instalaciones artísticas o simples juegos de tierra que a un altar esotérico. No hay velas, ni botellas, ni cintas, ni ofrendas, ni nada que remita a un ritual afrobrasileño. Solo piedras acomodadas, tierra seca y una muñeca vieja que bien podría haber sido puesta ahí como parte de una intervención artística o, por qué no, de una travesura.


Lo que realmente llamó la atención no fue lo que apareció en la Reserva, sino cómo se contó. Una vez más, se demostró que cuando un medio busca el impacto antes que la verificación, el miedo y el morbo hacen el resto. Lo inquietante no es la muñeca ni las piedras, sino cómo una historia sin chequear termina convertida en “hecho sobrenatural”.


Con nuestro experimento quisimos poner el foco ahí: en el poder del relato. En cómo se construye la noticia, y en cómo una simple sugerencia puede torcer la percepción colectiva. Al final, la macumba no estaba en la Reserva, sino en la forma en que se narró.


En tiempos donde cualquier piedra acomodada puede terminar siendo “ritual satánico” en redes, conviene bajar un cambio y mirar con más criterio. Porque la verdad, igual que las piedras de la Reserva, necesita que alguien se tome el laburo de ordenarla.

Por @_fernandocabrera

 
 
 

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