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Ley de Glaciares: El gobierno presiona para llegar al Argentina Week con luz verde a las mineras

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • hace 2 horas
  • 6 Min. de lectura

Entre las provocaciones que llevó preparadas para la apertura de sesiones legislativas, Javier Milei prometió poner a la Argentina “lejos de prejuicios ambientalistas absurdos”, “eliminando las barreras que se interponen entre la sociedad y sus riquezas”. Aunque fue de los fragmentos del discurso que no incluyó insultos explícitos, la frase se sintió como una cachetada en distintos puntos del país en los que la sociedad civil se organizó en una resistencia activa a la modificación de la Ley de Glaciares. Sonó justo en la previa al debate en Diputados -tras la media sanción del Senado- que comenzará este miércoles desde las 10 en plenario de comisiones.

El Gobierno aspira a tener dictamen para el próximo 11 de marzo y apurar así el tratamiento de su nueva ley “sin barreras” para las mineras. Es, de hecho, una de las cartas que la muy nutrida delegación argentina -más de 300 personas entre funcionarios nacionales, provinciales y empresarios- mostró estos días, como todo un logro anticipado, en la Prospectors & Developers Association of Canada -la “convención minera más grande del mundo”, que culmina el miércoles en Toronto- junto a la reciente extensión del RIGI por un año más, hasta julio de 2027.


Engolosinado, el Gobierno aspira a su golpe de efecto: que durante el Argentina Week en Nueva York, entre el 9 y 12 de marzo, al que irán Milei y la plana mayor de su gabinete -su hermana Karina, Luis Caputo, Manuel Adorni, Pablo Quirno, Federico Sturzenegger y Santiago Bausili, presidente del BCRA.entre otros-, acompañados por gobernadores de provincias mineras y empresarios, puedan mostrar los avances legislativos de su rutilante nueva ley sin barreras, que según denuncian organizaciones ambientalistas lleva los nombres concretos de seis empresas y se aceleró con la “Banelco minera”.


El evento neoyorquino tiene hasta un panel específico preparado a tal efecto. Se llama “Desbloqueando la frontera minera de Argentina: la próxima potencia mundial en minerales críticos” y los oradores anunciados son CEOs de empresas extranjeras que intensificaron proyectos de extracción de cobre y litio a partir del RIGI en Argentina. En el rol de moderador de panel de CEOs se anuncia al viceministro de Energía y Minería, Daniel González, que como informó Leandro Renou en este diario tiene al menos una pata del otro lado del mostrador y merecería ascender a panelista en el evento: es también director de una empresa con sede en el paraíso fiscal Luxemburgo, Adecoagro, que tiene negocios, entre otras áreas, en la de energía. González está también al frente del Comité Evaluador de Proyectos del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones: el RIGI.


¿Se puede frenar?

Contra el entusiasmo reformista del gobierno, que asegura que tiene ganados los votos también en Diputados y que aspira a superar con rapidez los debates técnicos de estos días, en todo el país se viene desplegando una red de resistencia a la nueva ley, de organizaciones ambientalistas, de vecinos, profesionales ligados al tema, con un doble desafío todavía por delante.


El primero, llegar a las y los legisladores de maneras efectivas, poner el tema en la agenda de una sociedad golpeada por múltiples costados, sociales y económicos. La movida de Greenpeace con los inodoros en la votación del Senado, se contabiliza en ese sentido como un logro “en la Capital”, aunque difícil de replicar ante un operativo de seguridad que se anticipa desmedido y ya “alertado”.


Pero hay un paso previo que estos activistas están buscando dar: dar a conocer, simplemente, qué es un glaciar y para qué sirve. Por qué no solo son masas de hielo, como las de la postal de Calafate. Por qué la nueva ley afectaría la vida cotidiana no sólo de quienes viven en zonas cercanas a glaciares, sino a todas sus cuencas hídricas, es decir, a todas y todos los habitantes. Por qué son ecosistemas, reguladores climáticos, reservorios de agua dulce. E incluso por qué según el inventario de glaciares que surge a partir de la ley actual -considerada modélica- en la Argentina hay ¡16.968! glaciares en 8.484 kilómetros cuadrados, lo que equivale a 41 veces a la Ciudad de Buenos Aires.


Educar a los que votan

“La definición de qué es un glaciar es clave para determinar los alcances de una ley en el territorio”, advierte Bibiana Vilá, representante de Conicet en el Comité para el Desarrollo Sustentable de las Regiones de Montaña de la República Argentina del ex ministerio y actual subsecretaría de Ambiente.


“Hasta ahora es una definición basada en el conocimiento científico y en parámetros técnicos internacionales, y la hace una institución del Conicet súper prestigiosa, el Instituto Nacional de Nivología y Glaciología, el Ianigla. Científicos que trabajan con mucho compromiso por las montañas y su conservación”, repasa. “Con la nueva ley, la definición del glaciar va a estar en manos de cualquier técnico que tenga la posibilidad de definirlo, designado por cada provincia. Así que se abre un gran espacio para decisiones basadas en intereses personales y económicos, y no en datos basados en evidencia”.


La definición de “ambiente periglaciar”, tan mentada en estos días, también hace la diferencia: el nuevo proyecto sostiene que su protección actual es demasiado “amplia e indefinida”, y acota esta tutela a aquellos cuerpos de hielo que cumplan una “función hídrica efectiva y relevante” para la recarga de cuencas hidrográficas. Nuevamente, se trata de definiciones: conocimiento.


Hacer docencia

Así es como de “hacer docencia” se trata buena parte de las movidas contra la ley que se extienden en todo el país. En Mendoza hay una amplia y sólida organización de asambleas populares por departamentos en toda la provincia, porque allí vienen de la intensa experiencia ganada en la lucha contra el uso de tóxicos en la megaminería metalífera, fundamentalmente contra el Proyecto San Jorge. Un hito histórico que movilizó a toda la provincia en 2019 y logró frenar un proyecto que, sin embargo, resurgió en este presente.

Lo mismo ocurre en lugares como Andalgalá, en Catamarca, y su asamblea El Algarrobo: Desde 1996 con la instalación de Bajo La Alumbrera, la primera mina a cielo abierto del país, y luego con el proyecto de Agua Rica, la población se viene movilizando y denunciando detenciones ilegales y persecución. Sus caminatas son un símbolo de lucha en todo el país, que hoy se reactivan y adquieren nuevas llegadas.


Mónica Jiménez integra la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir, y también la Coordinadora en Defensa de los Bosques Nativos de Salta. Vive en San Carlos, ceca de Cafayate. Allí también trabajan por estas horas en “hacer docencia”, aun entre los mismos pobladores: hablar del cercano Nevado del Chucha, que tiene un sector de glaciares, del Nevado de la Conquija, del río Calchaquí, que se forma en La Poma, en un sector de glaciares de escombros. De lo que implica vivir en una región semidesértica, con un promedio anual de lluvias de 150 milímetros y graves conflictos con el agua. Mónica no necesita ir muy lejos para dar un ejemplo de lo que se juega: San Carlos es un pueblo que tiene agua no apta para consumo humano.


En Calafate, integrantes del Frente Cultural como Flora, o de la Asociación de Guías como Nazarena Paschetta, buscan contar sobre el tema a los turistas que llegan de Argentina y del mundo, a vistar el parque nacional Los Glaciares y su fabuloso paisaje. “Nuestra zona concretamente no estaría en peligro porque tiene triple protección, por la ley, por la Unesco y por parque nacional, pero hay que ser consecuentes. Me encantaría hacer un recorrido a esta gente que votó, y que no sé si alguna vez pisó un glaciar, si tuvieron la dicha de conocer a alguien que ame su lugar”, se enoja Nazarena, recordando “la ignorancia” que escuchó de parte de los senadores, o casos de cambio radical como el de Luis Juez.


“Como intérpretes del paisaje no damos opiniones, brindamos información científica que sirve de herramienta para poder crear tu propia opinión. El que se abre a escuchar, entiende fácilmente que a los glaciares hay que protegerlos porque son el presente y el futuro, algo tan básico como el agua. Y que cuidarlos es cuidarnos a nosotros mismos, y a nuestros hijos y nietos. Es el primer principiuo de conservación: conocer y querer el lugar que habitás, y los recursos que tenés, que son escasos”.

 
 
 

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