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Margarita Soto, la madre de la locución santacruceña

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • hace 11 minutos
  • 3 min de lectura

Qué moderno estÔ todo ahora, ¿no? Consolas que parecen naves espaciales, streaming, algoritmos y un botón para cada cosa. Pero mirÔ un cachito para atrÔs. Imaginate el frío de Río Gallegos en el año 62, cuando la radio recién daba sus primeros pasos en esa fase experimental que fundaría las bases para la creación de LU 14 Radio Provincia. Ahí, metiéndole el pecho a las balas frente al micrófono y de pie contra el atril, estaba una piba que se convertiría en una de sus primerísimas locutoras. Esa era Margarita Soto. Hoy, en esta columna especial de "Santa Cruz, nuestro lugar" por el Día del Locutor, nos sacamos el sombrero ante ella. Porque Margarita sigue viva entre nosotros y el próximo 11 de diciembre cumplirÔ nada menos que 90 años, habiendo dejado mÔs de medio siglo pegada al éter santacruceño.

(Fotos: Gentileza de Susana Infante)

Margarita arrancó cuando la radio era puro pulmón y mística. Fue una de las voces fundacionales de LU 14 y, mÔs tarde, su voz se hizo fuerte en LU 12, la que terminó siendo su casa mÔs querida durante años y años. Los que peinan canas o se criaron pegados a la Spika se acuerdan patente: en esos tiempos no había equipo de producción, ni productores corriendo con el celular, ni guiones masticados. Había que romperse el lomo descifrando la teletipo para armar el informativo de apuro y quemarse las pestañas armando la programación musical uno mismo.


"Abrazamos esto con una vocación de fierro. Eran otros tiempos, re distintos, pero maravillosamente mÔgicos", recuerdan hoy lod colegas que tuvieron el lujo de compartir el aire con ella.

Hacer memoria es revivir la foto en blanco y negro. Ahí estÔ Margarita, impecable, entrevistando al maestro Manuel Raballo. O compartiendo baches, mates y risas con un Carlitos Saldivia que recién daba sus primeros pasos en el oficio, sin saber que se convertirían en leyenda. Y, por supuesto, es impossible nombrarla sin evocar a Ricardo Ramos, su ladero eterno, el compañero de fierro con el que remó el aire durante tanto tiempo.


Bajo la batuta de directores que eran próceres, como Eduardo Luis Espeleta, Margarita demostró que no le escapaba a ninguna cancha: hizo locución comercial, informativos y hasta se le animó al radioteatro. En esa LU 14 de los años 70 se armó un seleccionado de voces que hicieron escuela: Cacho Culman (que se quedó a vivir en el Sur después de la colimba gracias a su tremendo vozarrón), Susana Infante, María Julia Castillo, Marina Maranzana, Marta Pernas, Mirtha Espina y Gladys FernÔn. Verdaderos titanes del aire que, junto a Margarita, abrieron la huella para todos los que vinieron después.


La carrera de Margarita no fue solo meter horas de aire; fue meterse en el corazón de la comunidad. Jefa de locutores en Canal 9 —donde se terminó jubilando tras dejar una marca imborrable—, su laburo trascendió el estudio de grabación. Se cargó al hombro el reconocimiento y el cariƱo de innumerables agrupaciones, laburando codo a codo con los jubilados y el grupo "Papel Nono". Por eso no extraƱa que le hayan llovido mimos y distinciones como el Premio RaĆŗl Segovia o el Santa Clara de AsĆ­s, coronĆ”ndola como la mujer cĆ©lebre que siempre fue.


Hoy las cosas cambiaron un montón, es cierto. Pero la mística de prender el micrófono y conectar con el que estÔ del otro lado del parlante sigue siendo la misma que Margarita defendió durante mÔs de cincuenta años sin cambiar jamÔs de oficio.


En este Día del Locutor, cuando las luces de LU 12 se enciendan para compartir una torta y soplar una velita con los de antes y los de ahora, el aire va a vibrar un poquito mÔs fuerte. Esta semblanza es un mimo necesario para ella, la que nos representa a todos, y también un abrazo enorme que viaja al cielo para recordar a los grandes maestros que nos dejaron su legado. ”Salute, Margarita! Gracias por enseñarnos a hablarle al Sur.

Por @_fernandocabrera

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