Monte León: El puma restituye el equilibrio ecológico a Santa Cruz
- Santa Cruz Nuestro Lugar

- 17 dic 2025
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En Monte León está pasando algo groso. Algo que no se arma con marketing ni con discursos verdes para la tribuna. Está pasando de verdad: la naturaleza empieza a acomodarse sola, como cuando le sacás el pie de encima después de años de maltrato.

Los datos son claros y no chamuyo. Hoy el Parque Nacional Monte León tiene una base de presas nativas tan abundante que alcanza —y sobra— para sostener una población sana de pumas. Eso, en Patagonia, es palabra mayor. Significa que donde antes hubo paisaje cascoteado, ahora hay equilibrio. Que donde hubo saqueo, hoy hay retorno.
El puma, ese bicho esquivo al que durante décadas se lo quiso borrar del mapa, vuelve a ocupar su lugar. Y no solo como depredador tope, sino como pieza clave de un sistema que empieza a funcionar en serio. Porque acá viene lo fascinante: muchos de los pingüinos que se alimentan mar adentro terminan siendo cazados por pumas en tierra firme. Sí, así como se lee.
Los restos de esos pingüinos se descomponen, fertilizan el suelo y devuelven nutrientes a la estepa. El puma, sin proponérselo, conecta el mar con la tierra. Hace de puente biológico entre dos mundos que solemos pensar separados, pero que en realidad están íntimamente entrelazados. Es la naturaleza mostrando su ingeniería fina, esa que solo aparece cuando dejamos de romperle las bolas.
Nada de esto es casual ni mágico. Detrás hay laburo serio, investigación, paciencia y cooperación. El trabajo conjunto entre Fundación Rewilding Argentina, el Parque Nacional Monte León y la Universidad de California-Berkeley permitió entender y documentar estos procesos. Y el respaldo de National Geographic puso el combustible para que la ciencia llegue hasta el fondo del asunto.
Monte León hoy no es solo un parque lindo para la foto. Es una prueba viva de que la restauración ecológica en Santa Cruz no es un slogan: es una posibilidad concreta. Cuando se recuperan los paisajes, vuelven los animales. Y cuando vuelven los animales, la Patagonia empieza, de a poco, a ser otra vez lo que nunca debió dejar de ser.
Por @_fernandocabrera




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