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Organización y solidaridad frente a la crisis: La CTA-A y FeNaT llevan adelante una Feria Popular e invitan a la comunidad a sumarse

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • hace 13 horas
  • 2 min de lectura

En un contexto signado por la licuación de los ingresos y el deterioro del empleo, la economía popular se erige como una red de contención colectiva. Este sábado 5 y domingo 6 de septiembre, la sede de ATE abrirá sus puertas para acompañar a las familias de la capital.

La dura realidad económica que atraviesa el país no da tregua y se siente con especial rigor en el sur patagónico. En Río Gallegos, la pérdida sistemática del poder adquisitivo afectó fuertemente a las familias de empleados estatales y trabajadores con empleo formal, cuyos salarios quedan mes a mes por detrás de la inflación. Sin embargo, la situación resulta drásticamente más preocupante para quienes se encuentran desempleados o subsisten en la precarización laboral, donde llegar a fin de mes ha dejado de ser un desafío para convertirse en una encrucijada cotidiana.


Frente a este complejo panorama social, la empatía, la escucha activa y el acompañamiento comunitario emergen como pilares fundamentales para amortiguar el impacto del ajuste. Con el convencimiento de que las respuestas deben construirse en el territorio y codo a codo entre vecinos, la Federación Nacional Territorial (FeNaT) junto a la CTA Autónoma Santa Cruz impulsan una nueva edición de su Feria Popular.


Economía popular y redes que sostienen

El evento tendrá lugar este sábado 5 y domingo 6 de septiembre, en la sede de ATE Santa Cruz (ubicada en Alfonsín 146), de 15:00 a 20:00 horas. La iniciativa busca generar un espacio directo de comercialización y trabajo genuino para pequeños emprendedores, artesanos y trabajadores de la economía popular que buscan ingresos complementarios para sostener la canasta familiar.


Durante ambas jornadas, las vecinas y vecinos que se acerquen podrán encontrar una variada oferta a precios accesibles:

Indumentaria: Ropa para toda la familia y calzado.

Gastronomía: Comidas caseras y opciones dulces para la merienda.

Producción local: Artículos personalizados, artesanías y proyectos de autogestión.


Más allá del intercambio comercial, la propuesta apunta a ser un punto de encuentro fraterno entre familias golpeadas por la coyuntura. Apoyar el trabajo de las compañeras y compañeros feriantes es una manera concreta de ejercer la solidaridad ciudadana en momentos donde el esfuerzo individual resulta insuficiente.


Desde la organización sintetizan este espíritu bajo la premisa de que cuando la comunidad se organiza, fortalece sus lazos y teje alternativas reales desde el propio territorio, demostrando una vez más que, en tiempos difíciles, lo colectivo nos salva.

 
 
 

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