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Soberanía en la ruta: ¡La Patagonia no se vende, carajo!

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

En la Ruta 43, a la altura de Perito Moreno, en Santa Cruz, aparecieron carteles pintados que no pasan desapercibidos. A unos dos kilómetros del pueblo y también a metros de la entrada a la localidad, alguien dejó mensajes bien claros: “Fuera Israel” y “Fuera Israel de Patagonia”, en rojo y negro. No se sabe desde cuándo están, pero alcanzó con que un par de viajeros frenen, saquen fotos y las larguen a rodar para que el tema empiece a picar.

Y acá hay que decirlo sin chamuyo: esto no sale de un repollo. Esto es calle, es termómetro social, es la Patagonia hablando sin filtro. Porque en lugares como Perito Moreno, la soberanía no es verso ni sarasa: es algo que se defiende en serio.


No es casual que aparezca en la ruta, ese lugar por donde pasa todo el mundo, el que viene, el que va, el que labura, el que invierte. Ahí, donde nadie puede hacerse el boludo, aparece un mensaje que, más allá de a quién le guste o le rompa las pelotas, marca una preocupación concreta: quién tiene injerencia en este territorio, qué intereses se mueven y hasta dónde llega la decisión de los que viven acá.


Porque seamos claros: la Patagonia no es un tablero vacío ni una tierra para que vengan de afuera a hacer lo que se les canta el orto. Acá hay historia, hay identidad y hay una idea bastante firme de que las decisiones no pueden tomarse desde lejos, ni en oficinas que no pisan el polvo de la ruta.


Entonces estos carteles, más que ruido, son señal. Señal de que hay una parte de la sociedad que no quiere quedarse callada, que quiere poner sobre la mesa el tema de la soberanía, de los recursos, de quién corta el róbalo en el sur. Y lo hace a su manera, directa, sin vueltas.


Capaz incomoda, capaz genera quilombo, y está perfecto. Porque peor sería el silencio. Peor sería que todo esto pase por abajo del radar mientras otros deciden. La Patagonia siempre fue frontera, siempre fue discusión, y también siempre fue resistencia.


Y cuando la ruta habla, conviene escuchar. Porque no es una boludez. Es la tierra misma diciendo: hasta acá.

Por @_fernandocabrera

 
 
 

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