Zapatillas, "fake news" y el viejo fantasma del asistencialismo
- Santa Cruz Nuestro Lugar

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¡Qué lo parió! Hay cosas que no cambian más en este país. Cambian los nombres, te cambian el discurso, te meten la motosierra por un lado, pero al final de todo la vieja política cual persistente pata 'e lana se te mete por la ventana a atender a la patrona. Fijate el quilombo bárbaro que se armó ayer como sacado de un manual del folclore patagónico.

Arrancó el gobierno provincial anunciando con bombos y platillos que le iba a entregar zapatillas a los estudiantes. Casi en simultáneo, explotaron en las redes unas fotos donde se veía que las llantas venían supuestamente estampadas con la marca de la gestión de Claudio Vidal. Y para coronar el circo, al toque saltó la prensa oficial con el cuchillo entre los dientes a jurar y perjurar que todo era una fake news armada por la oposición para embarrar la cancha y hacerle la cama a la gestión.
Mirá, sea verdad o sea un truco digital, el nudo ético de esta pelotudez no es para nada nuevo. Si las zapatillas traían el sello del gobernador, estaríamos ante el clásico y rancio personalismo de usar la guita de los contribuyentes —porque el tipo no puso un mango de su bolsillo, ¡qué la va a poner!— para hacer política con la necesidad de los pibes, transformando un derecho en una dádiva del caudillo de turno. Pero aunque la desmentida sea cierta y el calzado venga limpito sin ninguna marca, la miseria de fondo sigue intacta. Que la gran solución del Estado sea repartir zapatillas demuestra que las familias están tan en la lona y cagadas de hambre que ya ni pueden comprarle un par de calzados a los hijos para ir a la escuela. Es la clásica política del parche, esa que te mantiene con la cabeza afuera del agua para la foto pero nunca te resuelve la vida.
Ahí es donde saltan las fichas de la desproporción comunicacional y la locura de la política actual. Mientras la calle en Santa Cruz está prendida fuego y la gente no llega a fin de mes ni a palos, el aparato de prensa del gobierno activa el Chat GPT para armar comunicados que digan "nosotros no fuimos, la foto está trucada". Les preocupa mil veces más cuidar la imagen de la gestión y no quedar como unos chantas que discutir el fondo de la cuestión. Se enredan en la chicana del microdilema digital y la rosca pedorra mientras las familias patagónicas sufren una realidad re contra cruda.
Y el remate de todo este mamarracho es el contexto político de Vidal, haciendo malabares en la cuerda floja al estar re contra alineado con el ajuste de Milei en Buenos Aires. Es una contradicción que te vuela la cabeza: a nivel macro te militan la austeridad y el recorte rabioso del gasto público, pero a nivel provincial tienen que salir a repartir zapatillas directas del Estado para que la caldera social no les explote en la cara y se les vaya todo a la mierda. Apretás con la motosierra arriba, pero abajo tirás el centro asistencialista de toda la vida para zafar. en definitiva: el oficialismo se desvive por si el logo sale o no en la foto y juega a las desmentidas en las redes sociales, mientras los pibes siguen arrancando las clases con el bolsillo de los padres totalmente en el tacho.
Por @_fernandocabrera




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