A dos años de la tragedia de Cerro Negro: El dolor de la familia de Daniel Ochoa y la justicia que no llega
- Santa Cruz Nuestro Lugar

- hace 9 horas
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Este 9 de abril se oficiará una misa en la Catedral de Río Gallegos para recordar a Daniel Ochoa y Rosana Ledesma, los operarios fallecidos en el yacimiento minero. Mientras sus seres queridos conviven con un vacío indescriptible, el proceso judicial acumula graves irregularidades que alejan la verdad y deslindan responsabilidades corporativas.

El calendario marca una fecha que reabre la herida más profunda. Este martes 9 de abril se cumplen dos años de la tragedia que les costó la vida a los operarios Daniel Ochoa y Rosana Ledesma, mientras desempeñaban sus labores en el yacimiento operado por la multinacional Newmont Cerro Negro S.A.
A las 18 horas, la Catedral de Río Gallegos será el escenario de una misa en su memoria. Será un espacio de recogimiento para una familia que, setecientos treinta días después, sigue transitando un verdadero calvario emocional. "Su partida deja un vacío inmenso en nuestras vidas y en nuestras almas, un dolor imposible de describir con palabras", expresaron en su momento los allegados del joven riogalleguense, quienes habían pedido respeto para evitar conjeturas, confiando en que el sistema judicial actuaría con la diligencia que el caso ameritaba.
Sin embargo, esa confianza inicial chocó de frente con una preocupante cadena de negligencias judiciales que hoy impiden determinar con exactitud las causales de las muertes, permitiendo que las responsabilidades empresariales se diluyan en el tiempo.
Una investigación minada de errores
La angustia de la familia Ochoa crece al ritmo de los despropósitos del expediente. La falta de definiciones no parece ser producto de la complejidad del caso, sino de un accionar judicial que los desampara.
Entre las graves denuncias impulsadas por el entorno de las víctimas, señalan que la secretaria judicial Soledad Aguilera se negó deliberadamente a realizar una inspección ocular en el lugar exacto de la tragedia, bajo el incomprensible argumento de que dicha medida "no aportaría información adicional". A esto se suma un episodio procesal insólito: al momento de requisar las pertenencias del joven en el campamento minero, las autoridades se equivocaron de numeración y terminaron allanando la habitación de otro trabajador.
Pero el golpe más devastador y doloroso para la búsqueda de la verdad llegó desde el laboratorio forense de Buenos Aires. Los especialistas informaron que para identificar el tipo de gas que causó los fallecimientos en la mina, era estrictamente necesario analizar el corazón del occiso. De forma inexplicable, dicho órgano vital no fue conservado ni analizado durante la autopsia realizada en la provincia.
El Estado ausente y una ley de papel
En un intento por transformar semejante dolor en prevención, la iniciativa de la familia logró que se instituyera por ley el 9 de abril como el "Día Provincial de la Concientización en Seguridad Laboral Minera".
La norma establece claramente que el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Santa Cruz, en conjunto con las empresas operadoras, deben realizar campañas obligatorias de visibilización de riesgos y exigir el cumplimiento de los protocolos de seguridad en todos los yacimientos de la provincia durante la segunda semana de abril. No obstante, la desidia estatal vuelve a revictimizar a los deudos: el área gubernamental competente jamás llevó adelante las acciones preventivas establecidas, convirtiendo la ley en letra muerta.
A dos años de una tragedia que enlutó a toda la comunidad santacruceña, el vacío sigue presente. Mientras las responsabilidades se deslindan en despachos burocráticos y la evidencia clave se pierde por impericia, la familia de Daniel y Rosana se aferra a su memoria, exigiendo una justicia que, hasta hoy, ha decidido mirar para otro lado.




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