¿Mástil o "Modernización laboral"?: Chute puso el foco en la reforma libertaria y la importancia de la discusión parlamentaria
- Santa Cruz Nuestro Lugar

- 12 dic 2025
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"AUNQUE A ALGUNOS LES PREOCUPE MÁS EL MÁSTIL DE JEFATURA DE POLICÍA: MI APRECIACIÓN DE LA REFORMA LABORAL DE MILEI, VOLUMEN 1" fue el titulo elegido por el secretario de Legal y Técnica del municipio de Río Gallegos, Gonzalo Chute sobre el proyecto de La Libertad Avanza y la postura política del gobierno provincial.

Aunque hoy por hoy la prioridad del Gobernador Vidal sea la inauguración del mástil de jefatura de policía, al Congreso Nacional ya ingresó el proyecto de ley de “modernización laboral”, que no es otra cosa que un proyecto de precarización contra los trabajadores Argentinos. Su única consecuencia será la pérdida de empleos, el reemplazo de empleos seguros y estables por trabajos inseguros, inestables y mal remunerados, el crecimiento de la informalidad, la debilitación de la negociación colectiva (por ejemplo, menos paritarias) y pérdida de derechos. Esto no es una suposición: Es lo que pasó tanto en Argentina durante la Dictadura Militar y los ’90/2.001 como en otros países del mundo que siguieron el mismo camino. Estas reformas YA DE APLICARON y fracasaron, al extremo que en muchos países se está volviendo a un esquema protectorio por las nefastas consecuencias sociales y humanas de la precarización.
Y el proyecto de “modernización” no tiene nada, simplemente porque no moderniza sino que atrasa: Modernizar sería regular la irrupción de la tecnología y su impacto en el trabajo en tiempos de Revolución Industrial 4.0, Plataformas Digitales, automatización e Inteligencia Artificial; modernizar sería pensar soluciones para proteger derechos en un contexto de globalización y transnacionalización acelerada; modernizar sería regular desde un punto de vista protector las nuevas situaciones que se van generando ante estos fenómenos. Este proyecto no busca modernizar nada, sino volver para atrás: La protección de los trabajadores, la justicia social, y el trabajo con derechos son conceptos modernos, quitar protecciones es tratar de profundizar relaciones laborales injustas y asimétricas. Estas reformas nos hacen pasar del siglo XXI a situaciones más parecidas a las del siglo XIX.
En el proyecto de Ley se profundiza la línea precarizadora que inició Milei con el DNU N° 70/2.023 (actualmente suspendido por la justicia laboral), la Ley Bases y el DNU N° 340/25 (también suspendido por la justicia): Incluso se modifican nuevamente artículos ya modificados por esas normas en un sentido más descarnado y anti trabajador, que para mí pueden definirse en cuatro ejes:
Deslaboralización: Excluye muchisimas situaciones de la protección laboral para pasarlas al ámbito privado, excluyéndolas así de los derechos más básicos de toda relación laboral y dejándolas como una simple relación comercial ficticia;
Precarización: Quitando herramientas para reclamar ante situaciones abusivas (esencial la modificación del Artículo 66 de la Ley de Contrato de Trabajo), cambiando y suprimiendo presunciones favorables al trabajador e incorporando institutos abusivos (por ejemplo el banco de horas, el fraccionamiento vacacional, los componentes “dinámicos” del salario entre muchos otros), reduciendo indemnizaciones y plazos, se quitan derechos fundamentales para los trabajadores, generando relaciones laborales más precarias;
Promoción de contratos atípicos y fomento de la tercerización: Se flexibilizan los requisitos de los contratos atípicos como los contratos a plazo fijo, a tiempo parcial y de trabajo eventual, generando el riesgo de la aparición de relaciones laborales fragmentadas e inseguras con una mayor tasa de rotación (esto es, de gente que va a tener que pasar de un trabajo a otro permanentemente sin continuidad). También se fomenta la tercerización y externalización, o sea, la posibilidad de que las empresas subcontraten a otras empresas con menos peso, con peores condiciones y que se prestan al fraude;
Debilitamiento de la negociación colectiva y ataque al modelo sindical: Se quita poder de negociación a los sindicatos y se limita su accionar. Se promueve un modelo de convenio y sindicato por empresa que puedan acordar condiciones laborales peores que las que establezca el convenio de la actividad o rama para tener sindicatos más débiles y con menos capacidad de reclamo, generando una competencia “hacia abajo” por peores condiciones laborales.
Estas reformas tampoco van a beneficiar al 90% de los empresarios o comerciantes, y desde ya que empeorará la situación de quienes ya están en un empleo informal: Cuando la competencia es hacia abajo, empeoran las condiciones de TODOS.
Durante los próximos días voy a tratar de explicar punto por punto de esta reforma, que no depara NADA BUENO para nadie.




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