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  • Foto del escritorSanta Cruz Nuestro Lugar

"Caloventores," algo más que una banda tributo a The Beatles

En las profundidades de mi ser, una tormenta emocional se desataba. Los problemas con mi pareja habían comenzado a fluir, hacía un tiempo, como una inexplicable interferencia entre los dos. Si bien éramos muy buenos compañeros y amantes, algo que no sabíamos explicar se manifestaba en el aire. Entonces sentí que debía tomar una pronta determinación. En este punto debo decir que la sensación de un final inminente me acosaba sin descanso. Necesitaba un escape, algo que me permitiera respirar y encontrar claridad en medio del caos.

Fue entonces cuando decidí asistir al recital de "Caloventores", la banda tributo a The Beatles, el pasado sábado 06 de abril, en el taproom La Zorra, conocido por su ambiente acogedor y su clientela, por lo general, adulta. Llegué con una onda baja, casi esperando que la música fuera un simple bálsamo sonoro para mi alma herida. Me reuní con amigos y nos ubicamos cerca del escenario, donde la proximidad facilitaría una experiencia inmersiva.




 

Entre la gente que llegaba, divisé a Matías Reumann (Primera Guitarra), a Julio Alfieri (Bajo), a Fernando Díaz (Batería); y a finalmente Víctor "El Colo" Cárdenas (Guitarra y teclados) que se acercó a saludarme. Inmediatamente le dije que quería reportearlos porque sabía que son la única agrupación de banda tributo a The Beatles que afina en 432 Hz. Entonces, él abrió los ojos asombrado y me dijo "¿Cómo sabés?

Fue así que le expliqué que después de tantos años de desgrabar audios con declaraciones,  he quedado casi sordo. Y que cuando fui por primera vez a un recital de ellos, con enorme sorpresa descubrí que los oía con mí plexo solar.

 

Esta confesión, abrió un breve y profundo diálogo tras bambalinas, mientras que en el escenario se ajustaban los últimos detalles.

 

Para responderme esta pregunta tan puntual, "El Colo" se remontó a su niñez como escucha de los de Liverpool y también me habló de su incursión instrumentista en su adolescencia. El entusiasmo en sus palabras hizo que me relatara cómo su curiosidad por la meditación y el yoga fue despertada por influencias musicales y literarias, como los Beatles y Herman Hesse. Esta búsqueda lo llevó a conocer a un maestro de yoga quien lo introdujo al concepto de la afinación a 432 Hz en una clase. Intrigado, "El Colo" investigó más, descubriendo que artistas como los Beatles y Bob Marley la utilizaban. A pesar de las controversias sobre los 432 Hz, él la adoptó, encontrando una conexión más profunda con la música y su práctica de yoga y meditación. Con el tiempo, siguió este camino y compartió la experiencia positiva, mencionando que otros artistas nacionales como Juanse y Fabiana Cantilo también la habían adoptado.




 

"El Colo" también explicó que encontrar afinadores para la frecuencia de 432 Hz era complicado, ya que 'no muchos están preparados para esta afinación no estándar. La afinación estándar es más común porque los instrumentos como teclados ya vienen ajustados a ella y los afinadores tienen un límite de hercios". Y fue más claro detallando que "los 432 Hz se refieren a la vibración de la cuerda 'A' en una guitarra o piano, que vibra 432 veces por segundo, creando una nota 'la' que se usa para afinar el resto de las cuerdas".

 

Esta frecuencia, según "El Colo", produce "una sensación de comodidad y tranquilidad, similar a la experimentada al pasear por un bosque, y se cree que es la frecuencia con la que la naturaleza está afinada".

 

"El Colo" reflexionó sobre la experimentación sonora de los Beatles, destacando su uso de la afinación de 432 Hz tras su viaje a la India y su regreso para el Álbum Blanco. Mencionó que no todas las canciones del álbum usan esta afinación, ya que los de Liverpool también exploraron otras frecuencias. En un documental reciente, Paul McCartney reveló que en el álbum "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band", grabaron sonidos inaudibles para los humanos pero perceptibles para los perros, inspirados por el álbum "Pet Sounds" de los Beach Boys. Los Beatles querían que las mascotas reaccionaran a estos sonidos cuando sus dueños escucharan el álbum en casa.

 

Antes de subirse al escenario a probar sonido, "El Colo" me compartió cómo su banda, conocida por ensayar en un ambiente frío rodeado de calentadores, eligió espontáneamente el nombre "Caloventores" para una presentación. Aunque fue una elección improvisada, el nombre ha perdurado. Asimismo hizo una analogía con The Beatles, quienes cambiaron el significado de la palabra "Beatles" a nivel mundial, asociándola tanto con la banda como con los insectos. De manera similar, "Caloventores" en Río Gallegos ha adquirido un nuevo significado relacionado con la música, más allá de su uso común como electrodoméstico.




 

El espectáculo comenzó con una sorpresa: la actuación como artistas invitados de Adrián Franco (violonchelo) y Pablo Aguilar (violín), y los respectivos integrantes de "Caloventores" detrás. Aquí fue donde Franco y Aguilar dejaron que sus arcos danzaran sobre las cuerdas para tejer una introducción que capturó cada corazón en el taproom. Esa suerte de obertura, era la refinada garantía de que la noche sería más que especial.

 

Después de algo así como cuatro temas, estos músicos invitados abandonaron la tarima y quedaron solo los cuatro Caloventores, y la atmósfera se potenció aún más. Así, llenó el lugar la afinación en 432 Hz, una frecuencia de la que se dice tiene propiedades curativas. Cada melodía, cada armonía, parecía estar en sintonía con cada ser viviente en la cervecería, y en lo personal sentí cómo el dolor y la confusión dentro de mí comenzaban a disolverse, dando paso a la claridad mental.

 

Hasta aquí, es menester abrir un paréntesis para contar que mi niñez transcurrida en algún pueblito del norte argentino, cómo todo nene de dos años de edad que se ponía insoportable, era puesto por su madre ante el televisor. Para fortuna de quien suscribe, esto se daba a la merienda, cuando el Canal 7 de Santiago del Estero transmitía los dibujos animados de "The Beatles" de Al Brodax Sylban Buck. Y solo así está fiera se calmaba. De esta manera es como todas las canciones tocadas por los Fab Four se hicieron la banda sonora de mí vida.

 

Cerrando este breve paréntesis, debo señalar que durante este recital en La Zorra, "Caloventores" no eran solo músicos en un escenario; eran verdaderos chamanes en un ritual de sanación sonora. Ya que a través de su música, me transportaron a un lugar donde los problemas parecían pequeños y manejables. La pasión con la que entregaban cada canción era palpable, y su compromiso con la autenticidad resonaba con la esencia de The Beatles.

 

A medida que la noche avanzaba, mi estado de ánimo se transformaba. La música de "Caloventores", me llenaba de vibración, actuando como un catalizador para un cambio interno que muy pronto se daría.

 

Muy fiel a mí estilo de rechazar todo cierre de show, salí de La Zorra faltando dos temas con la sensación de calma y claridad que no había sentido en mucho tiempo. La inminente conversación que al día siguiente tendría con mi pareja ya no parecía un obstáculo insuperable, sino un paso necesario hacia un nuevo comienzo.

 

La crónica de esa noche es más que la historia de un concierto. Es el testimonio de cómo la música, especialmente cuando es entregada con amor y cuidado, puede ser una fuerza transformadora. "Caloventores" no solo honraron a los cuatro de Liverpool esa noche; honraron también la capacidad del arte para sanar y unir.

 

Y aunque sabía que en unas horas me separaría y que ya no vería películas con ella, ni caminaría de su mano por todas las calles de Río Gallegos espiando casas abandonadas, o hurgando containers con objetos interesantes, o incursionando bajo su guía por todo el estuario oyéndola hablar tiernamente de la flora y la fauna, sabía sin embargo que la amaré por el resto de mi vida.

 

Mientras caminaba de regreso a casa con la frecuencia sanadora de "Caloventores" en mí cuerpo, logré reflexionar que, incluso en los momentos más oscuros, hay luz y esperanza. Por todo esto, afirmo sin duda alguna que "Caloventores" es la mejor banda tributo a los Beatles en Argentina, no solo por su talento musical, sino por su habilidad para tocar el alma de su audiencia.



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