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Radio y Televisión Santacruceña: Silencio gremial, pantallas nuevas y sueldos viejos

  • Foto del escritor: Santa Cruz Nuestro Lugar
    Santa Cruz Nuestro Lugar
  • 31 oct 2025
  • 2 Min. de lectura

En medio de tanto bardo político y ruido electoral, casi nadie reparó en un detalle clave que puede cambiar el mapa de los medios públicos en Santa Cruz: el proyecto de ley 620, que crea el Ente Autárquico Radio y Televisión Santacruceña (RTS).

Mientras la discusión pública se entretiene con encuestas y alianzas, en la cocina legislativa ya se está amasando una estructura nueva que, en teoría, viene a “modernizar” (ponele) la comunicación estatal, pero que en la práctica despierta más preguntas que certezas entre los trabajadores de LU14 y LU85.


¿DE QUÉ CHUCHA SE TRATA EL PROYECTO 620?

Bueno, el texto, firmado por los diputados Daniel Peralta y Pedro Luxen, propone unificar bajo una misma estructura a LU14 Radio Provincia y LU85 Canal 9, otorgándole autonomía funcional, administrativa y financiera.


RTS podrá producir y emitir contenidos, firmar convenios, manejar pauta, comercializar espacios publicitarios y hasta generar ingresos propios. Además, promete destinar un 5% de esa recaudación a mejorar condiciones laborales y equipamiento.


El personal actual pasaría automáticamente al nuevo ente, manteniendo su situación de revista y derechos adquiridos, y se establece que deberán respetarse los Convenios Colectivos 131/75 y 634/11, según corresponda.


Hasta ahí todo suena prolijo. Pero la letra chica siempre es la que mete ruido: ¿qué pasa con los trabajadores de la ex AMA? ¿Entrarán bajo el mismo paraguas o los dejarán afuera del convenio?


EL SILENCIO GREMIAL Y LA JUGADA FINA

Mientras se cocinaba el proyecto, los gremios guardaron un silencio sepulcral. Nadie levantó la voz para advertir que, según cómo se reglamente, el RTS podría servir para “reordenar” personal y ajustar salarios sin que parezca un recorte.


Hay dos caminos, y en ambos el laburante pierde: si los de la ex AMA entran al SATSAID, pueden terminar con sueldos más bajos y tareas ampliadas; si los sacan del convenio, pierden derechos adquiridos.


Y entre tantas discusiones técnicas, los trabajadores —los que de verdad sostienen la programación— siguen sin ser parte de las decisiones sobre su propio laburo.


AUTARQUÍA CON PATRÓN

El proyecto habla de “autonomía financiera”, pero no explica cómo se va a controlar la pauta oficial, ni quién decide a qué medios se les paga y cuánto.


Esa misma pauta que hace rato funciona como una canilla selectiva: los medios amigos del poder cobran fortunas por repetir comunicados, mientras otros que sí informan o fiscalizan el uso de los recursos públicos siguen marginados.


Así, la autarquía corre el riesgo de convertirse en otra forma de concentración del control político sobre la comunicación estatal, solo que con un nombre nuevo y una estructura más elegante.


MODERNIZAR NO ES TERCERIZAR

Los fundamentos del proyecto suenan bien en el papel: “fortalecer la identidad santacruceña”, “modernizar la gestión” y “adaptarse a los nuevos hábitos de consumo”.


Pero cuando se mira la realidad de adentro, entre sueldos congelados, equipos obsoletos y trabajadores que no son consultados, el discurso de la modernización suena más a excusa para justificar una reorganización que puede precarizar aún más al personal.


La creación del RTS podría ser una oportunidad histórica para dignificar los medios públicos. Pero sin participación gremial real, sin transparencia en la pauta y sin un compromiso firme de respetar los convenios, todo apunta a que cambiarán las siglas, no el modelo.

Por @_fernandocabrera

 
 
 

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