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  • Foto del escritorFernando Cabrera

¿Te acabás de separar y tu novio ya está con otra?

La fría noche de Río Gallegos me envolvía mientras caminaba hacia la guardia del hospital regional. Las luces parpadeantes de las ambulancias y el murmullo de voces preocupadas eran el telón de fondo de mi inesperada visita. Había recibido la noticia a través de las redes sociales: el hijo de una expareja, a quien quiero mucho, estaba internado. No lo pensé dos veces; necesitaba verla, saber que su pequeño estaba bien.

Al llegar, la encontré sola, con la mirada perdida en el suelo de la sala de espera. Su rostro, iluminado reflejaba una mezcla de alivio y desasosiego. "Está bien", me dijo con voz temblorosa, "saldrá en un rato más". Pero sus ojos compungidos decían otra cosa. La tomé de la mano, buscando darle un poco de consuelo, y fue entonces cuando las compuertas se abrieron: entre lágrimas, me confesó que su relación de pareja se desmoronaba y que, para colmo, su novio ya estaba con otra mina.




 

Le hablé con el corazón en la mano, intentando ofrecerle algo de claridad en medio de su tormenta emocional. "Las relaciones y los duelos son complejos", le dije. "No hay un momento 'correcto' para empezar de nuevo, porque cada persona es un mundo aparte". Le expliqué que algunos procesan su duelo en silencio, incluso antes de que una relación termine, mientras que otros necesitan tiempo para sanar después de una ruptura inesperada.

 

Ella asintió, apretando mi mano con más fuerza. "Cada experiencia nos forma", continué. "No hay prisa. Respetá tu ritmo, tus emociones".



Y en ese instante, algo cambió. La vi más tranquila, como si mis palabras hubieran sido el bálsamo que necesitaba.

 

Nos abrazamos, prometiendo vernos de nuevo, y ella regresó a la sala de internación con su hijo. Yo, por mi parte, salí a la noche helada, buscando un taxi mientras me preguntaba de dónde carajos había sacado tanto orden mental para aconsejarla, si para venir a verla a toda prisa me puse el pantalón sin el calzoncillo debajo y, como si fuera poco, había traído el control remoto de mi televisor en el bolsillo derecho del sobretodo.



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